Magia
Les confieso que con todo lo que he escrito a lo largo de este tiempo en el blog, me pude dar cuenta que coseché algo de lo que sembré acá. He hablado de tantos temas, pero la semana pasada tuve un momento en que dije: ¡Wao, esto es gracias al blog! Mmmm... ¿Saben una cosa? Se me acaba de ocurrir que estos momentos pueden ser por el factor edad -jajajaja- porque también he escuchado que entre más pasan los años se aprende a apreciar mejor, en fin.
Les cuento...
Trabajo mucho por vivir el presente y disfrutar del tiempo que me comparten las demás personas, porque es valioso, porque nunca se vuelve a repetir por más que queramos; siempre lo recalco. Me pasó algo que me pareció muy lindo y estoy segura que estas personas que involucro no se percataron.
Toma 1:
Mi hermano ordenando el cuarto, me asomo para saber qué hacía y empezó a hacer tonteras que me causaron demasiada risa.
En ese momento automáticamente dije: ¡Qué bonito! Nos reímos demasiado fácil los 2, me va a hacer mucha falta si un día no está.
Toma 2:
Papi estaba haciendo el desayuno y con las frutas hizo una decoración -siempre lo hace-, pero nunca le había tomado la importancia que este acto tiene porque lo normalicé. Dura un poco acomodando todo, es decir, requiere de tiempo y nos lo está regalando, inclusive me puse a pensar que no hay muchos papás que hacen eso. Me sentí muy privilegiada.
Toma 3:
Mami desde que empezó el teletrabajo se ha comportado tan servicial con las comidas -bueno, esto también ha sido de siempre, pero ahora lo noto más-, súper pendiente de que todo esté rico y saludable etc... Eso sí lo había valorado, pero quiero mencionar este ejemplo porque también pensé en el día que no estuviera.
Toma 4:
Felipe e Ignacio viendo Ratatouille y repitiendo una escena como 100 veces porque les causó mucha risa y querían seguir riendo. Qué hermosos y graciosos disfrutando juntos, riéndose a más no poder. Me dijeron: Nana mira.... y se explotaron a reír.
Me querían hacer parte del momento mágico que estaban viviendo. Esos recuerdos son los que a futuro guardarán, estoy segura.
En todos esos momentos me detuve por unos instantes apreciando lo maravilloso y este ejercicio me ha enseñado a notar con mayor sentido lo mágico que pueden ser los ratos si somos más conscientes, sabiéndolos detectar y apreciar.
Esa magia la comparé como cuando uno toma una foto, que el tiempo se detiene un instante para capturarlo tal cual es. Como no se puede repetir la única opción es disfrutarlo a más no poder.
Todas las personas pueden hacer magia, está en nuestras manos dejar recuerdos inolvidables.
¿Por qué normalizamos lo extraordinario? ¿Cuáles han sido sus momentos mágicos?
