Lo que calla y grita adentro

21.05.2020

Estoy segura que la mayoría de personas acostumbramos a callar muchísimo más de lo que decimos, prestando más importancia algunas veces a lo que oímos que a lo que queremos expresar, pero hago referencia a lo que anhelamos en lo más profundo de nuestro corazón. Podría decir que el motivo de nuestros silencios más íntimos son las grandes batallas de querer reconciliarnos con nosotros mismos por eso que sentimos, eso que nos lleva a nuestras inseguridades, nuestros miedos, rencores, por sencillamente no CREER en que de verdad podemos, razón por la cual nos vemos invadidos por la frustración con unas ganas terribles de gritar todo que hemos callado por mucho tiempo, terminando con lágrimas en los ojos.

Yo, por ejemplo: acostumbro callar sentimientos que comprometan a otras personas porque me da angustia que no sea recíproco, acostumbro callar mis proyectos más deseados porque pienso que no los puedo cumplir, acostumbro callar lo feliz que me hace alguna persona porque no quisiera aferrarme si algún día se va, acostumbro callar porque no quiero discusiones, acostumbro callar para no herir a las personas y eso hablando de una manera individual, porque sé que cargamos muchas veces con pensamientos tormentosos que nos generan más peso, reprimiendo las emociones que permitirán un poco de libertad o lo que nos llevará a un siguiente nivel si logramos superarlo, así que afloje un poco, no tense tanto la cuerda.

Por otro lado, he notado también que a muchas personas les cuesta expresar lo que piensan de otras, como esas ganas de vivir que se nota a primera vista cuando don Juan habla porque precisamente cada mañana en su soledad se levanta esperanzado de que sus problemas familiares mejorarán, esa linda blusa de Valeria que nadie sabe que su hermana le prestó porque ella no tenía para la ocasión, ese espíritu luchador de Rocío que trabaja cansada para llevar sustento a su hogar porque es la única fuente de ingresos, lo que quiero decir es: cuando pensemos que no vale la pena externar algo, quizá es cuando alguien lo necesita escuchar más que nunca. 

¿Será que así como notamos con gran facilidad los defectos notamos las virtudes? Hace muchos meses atrás empecé a percibir este tipo de comportamientos, muchas veces a como soy, espero que sean, pues curiosamente amo resaltar lo bueno de las personas -los que me conocen son testigos-, ya que sé lo valioso de las palabras alentadoras cuando con tanto empeño se ha trabajado. Cuando el proceso cuesta, ese empujón se agradece y realmente no es esperar que a cada rato nos echen flores por lo bien que lo hacemos, sino que más bien podamos sentir esa empatía por el esfuerzo que alguien hace todos los días por tratar de ser su mejor versión, puesto que a cada segundo nos vemos tentados a desistir; actualmente es muy fácil darnos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor con las personas más cercanas, no es posible que prefiramos quedarnos callados por mantener un bajo perfil, por no involucrarnos tanto, si lo siente en su corazón dígalo, es muy gratificante recibir una muestra de cariño, no borre el mensaje que hace tanto tiempo ha querido enviar. Para que el ser humano sea feliz no necesita más que de un gesto de amor y si no me cree, haga una prueba, sorprenda a quien quiera con un lindo detalle, unas flores a mamá, tiene mi apoyo para lo que necesite, unas palabras sinceras de lo que ha visto en alguien que se ha callado por tanto tiempo.

En funerales es muy fácil escuchar todo lo bueno, amable, servicial, inteligente... que fue, sin embargo, es muy lamentable saber que nunca llegó a sus oídos, por eso nunca desaproveche la oportunidad para resaltar todo lo hermoso de alguien, cuanto le quiere.

El mañana nadie lo sabe, no lo posponga.
Un abrazo virtual a usted que ha gritado por dentro.
Quiero leer ¿qué les pareció?

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