Las palabras sobran.
Esta vez hablaré de la sensación por la cual cuesta expresarse verbalmente ante circunstancias tan nobles y bellas, de las que nos hacen sentir extremadamente felices y queridos. En este tiempo he logrado entender -en mi caso- que cuando las emociones son muy fuertes me es muy difícil expresar o transformar en palabras lo que siento cuando ocurre algo especial, porque inclusive me cuesta procesar que está pasando, algunas veces por sensaciones que no había logrado percibir nunca, que no sabía que existían.
Recuerdo el nacimiento de mis sobrinos y sobrinas, cuando los conocí por primera vez fue una alegría tan intensa que jamás había sentido, la manera en que lo podía expresar era con una sonrisa, con lágrimas, porque hasta las palabras quedaban cortas al describir lo que realmente mi corazón sentía, era un momento en el que me sentía a manos llenas, que no necesitaba nada más porque lo disfrutaba a un nivel increíble (soy tía, no me imagino lo que sienten los papás y las mamás al alzar a su bebé) sobre algo así me refiero.
Espero poder expresar lo que quiero decir, porque hasta eso me cuesta al imaginarme alguno de esos momentos mágicos. Sé que no estoy sola en esto y que muchas personas me entienden a lo que me refiero; es algo maravilloso. Me he sentido muy feliz de enfrentarme con mi realidad todos los días, de debatir mis inconformidades y eso me ha hecho sentir muy orgullosa aceptando mi proceso de sanación, porque todos los días nos afrontamos a momentos difíciles o sufrimientos y que, si estos a corto plazo los ignoramos, a largo plazo hacen un ruido muy grande. De ahí comienza el maravilloso trayecto de sentirme increíble sin haber conocido que eso podía pasar.
El fin de semana fui al teatro y en la obra nos hicieron la pregunta: ¿A quién desearías abrazar en la pandemia? Bueno, en una entrada hablé de lo importante que son para mí los abrazos y cuanto los extraño ¡Vaya manera de expresar lo que sentimos sin decir nada! Un suspiro que sale del alma, las lágrimas de felicidad ¿Cuántas veces ha llorado de felicidad, de gratitud? Una caricia, los ojos brillantes, un beso, tenemos muchas formas de expresarnos cuando nos sentimos felices, en plenitud. De hecho, conozco muchas personas que no son expresivas, que no dicen te quiero con palabras, sino que más bien con algún gesto, claro, las palabras son importantes para informar -que no se malinterprete-, pero solamente en eso no se basa una comunicación.
Las palabras en algunas ocasiones mienten, mientras que el lenguaje corporal nos delata.En lo personal soy el tipo de personas que tratan de controlar las emociones, sentimientos y pensamientos, sin embargo, eso no todo el tiempo se puede, no siempre es sano, porque reprime lo que nuestro corazón quiere decir, percibir o sentir. Ser libres y estar apegados a nuestros deseos de ser felices y plenos es un acto de madurez y valentía.
He escuchado a algunas de mis amigas decir que no les gusta su forma de ser cariñosa porque es mostrarse vulnerable, porque muchas personas se pueden aprovechar y se aprovechan, que triste no poder ser porque otras personas no valoran el amor que nace.¿Será que no estamos acostumbrados a sentirnos tan felices? o ¿Prestamos más atención a las situaciones que desgastan? Las palabras sobran cuando hay acciones o situaciones que le roban el aliento, cuando disfrutamos un atardecer y vemos la inmensidad.
Esta entrada me recordó la canción "More than words" Extreme. Escúchenla.
Abrazos.